viernes, 22 de junio de 2018

Aspectos políticos

Cada vez es más evidente el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en diferentes sectores para alcanzar sus objetivos de marketing, y el ámbito político no es ajeno a esta iniciativa. Los políticos y funcionarios públicos cada vez utilizan más éstas nuevas formas de comunicación social para diseñar e implementar estrategias de liderazgo político.
En la actualidad, gran parte de los políticos o funcionarios públicos hacen uso de herramientas tecnológicas y en particular de las redes sociales digitales, muchos de estos sin conocimiento de cómo sacar provecho de estas herramientas para lograr sus objetivos, y en ocasiones ven afectada su imagen y reputación por el uso inadecuado de las mismas. Así como el corazón de una campaña política es el candidato, el corazón del candidato es su imagen y reputación, y éstas tienen una influencia muy fuerte sobre la decisión de voto de los electores. Una correcta estrategia digital puede contribuir, sin duda, a mantener e incrementar el liderazgo del político, a través de una adecuada gestión de su imagen y reputación.
Las herramientas del Marketing Digital ofrecen múltiples beneficios a los políticos, ya sean electos o que se encuentren en campaña. Algunos de estos son:

Permiten mejorar la comunicación y establecer relaciones de confianza con la ciudadanía y en especial los electores.

El número de usuarios que hacen uso de herramientas tecnológicas (redes sociales, correo electrónico, motores de búsqueda, teléfonos móviles, etc.) crece todos los días, lo que permite la captación de seguidores que a la postre se convertirán en votantes de opinión.

El político puede llegar de forma directa a los electores sin la participación de periodistas y medios de comunicación tradicional.

Las TIC permiten a través de canales bidireccionales conocer las opiniones de los electores e invitarlos a participar y contribuir en la formación de proyectos.

Es posible hacer inteligencia de mercado, identificando las debilidades y fortalezas del político, de su competencia, y conocer las necesidades de los electores, para así desarrollar sus estrategias.


Todo lo anterior sumado al costo de inversión en Marketing Digital, que es notablemente inferior al de las prácticas en marketing tradicional hace que las TIC se conviertan en herramientas imprescindibles en la campaña de todo político para mejorar su imagen y reputación.


Si bien el uso de las TIC brinda beneficios a los políticos, no es suficiente con crear un Sitio Web, un Blog, enviar correos masivos o crear cuentas en todas las redes sociales. Es necesario contar con un plan estratégico para optimizar su uso y desarrollar mecanismos para afrontarlas, integrando las estrategias online y las offline para desarrollar una campaña integrada.

Un error muy frecuente en la práctica es el abandono repentino de la actividad digital por parte del político al llegar al poder. Es importante que los políticos se encuentren en campaña permanente, que le permita construir y mantener una amplia y suficiente base de apoyo popular, ya que no solo se necesita de apoyo público para ganar las elecciones, se necesita también para gobernar.


En conclusión, la utilidad de las herramientas digitales en la política es incuestionable, es una evolución natural en la que los políticos deben involucrarse, pues es clara la evidencia de cómo éstas permiten mejorar las relaciones y comunicaciones, aspectos clave que redundan directamente en la imagen y reputación. Ahora, los políticos saben que deben estar presente en Internet, pero no saben cómo y para qué.

Aspectos Socioeconómicos


En las primeras etapas del desarrollo económico, la posibilidad de que un país alcance tasas de crecimiento elevadas depende principalmente de la transferencia de tecnología desde el extranjero. Los países que han experimentado un rápido crecimiento económico son aquellos que típicamente han sido exitosos adoptando y adaptando tecnología foránea.
Por otra parte, en etapas más avanzadas del desarrollo económico, se hace cada vez más importante que el país genere por sí mismo nuevas tecnologías para mantener tasas elevadas de crecimiento.
Venezuela ha capitalizado importantes logros en el área de las TIC. Por ejemplo, el sector de las telecomunicaciones sólo representaba el 1,64% del PIB no petrolero en 1993. Una década después, este sector constituye el 4,91% del PIB no petrolero. De hecho, el sector de las telecomunicaciones ha tenido una asombrosa tasa de crecimiento durante los últimos diez años: 12,18% interanual. Incluso, fue uno de los pocos sectores económicos con crecimiento positivo durante el traumático año 2002.
Sin embargo, todavía resta mucho camino por recorrer, tal como se desprende del Reporte de Competitividad Global 2002 elaborado por el Foro Económico Mundial con sede en Davos. De acuerdo a este estudio, Venezuela ocupa el lugar 53 entre 80 países en el índice de tecnología. Una posición nada halagadora pero esperanzadora si se compara con otros indicadores como el de instituciones públicas (puesto 73) o ambiente macroeconómico (puesto 72). En términos del indicador de tecnología y dentro del contexto latinoamericano, superamos a todos los países de la Comunidad Andina, pero nos encontramos detrás de Chile, Argentina, Brasil, México, Costa Rica y Panamá.
Lester Thurow, en su libro Construir Riqueza, señala que “en la tercera fase del desarrollo económico, el avance en el conocimiento es fundamental para el éxito económico. Los grandes adelantos tecnológicos permiten grandes saltos en la productividad. Se inventan nuevos productos con capacidades nunca antes soñadas. Surgen nuevos procesos que revolucionan la producción de los antiguos productos. El cambio veloz pasa a ser la norma. El crecimiento de la productividad se acelera”.

Tenemos que superar la brecha tecnológica en relación con nuestros pares latinoamericanos, invirtiendo en investigación y desarrollo, profundizando la apertura del sector telecomunicaciones y acercando las TIC a los más pobres. Sólo así podremos crecer a tasas anuales del 5 y 6%, necesarias para superar el atraso y reducir la pobreza. Cada vez los recursos naturales tendrán una menor importancia dentro del mundo globalizado y serán reemplazados por el conocimiento como generador de riqueza.

Entender este cambio de paradigma e incorporar masivamente a las TIC dentro de la mayoría de los procesos productivos y educativos es vital para convertir a nuestro país en un actor clave dentro de la escena internacional, en la cual el petróleo cada vez juega un papel menos importante como elemento de desarrollo y dinamismo económico.

Aspectos socioculturales de las TIC


Hoy por hoy la sociedad, la nuestra, se caracterizada por el uso generalizado de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en todas las actividades humanas y por una fuerte tendencia a la mundialización económica y cultural (ver exige de todos los ciudadanos nuevas competencias personales, sociales y profesionales para poder afrontar los continuos cambios que imponen en todos los ámbitos los rápidos avances de la Ciencia y la nueva “economía global”.
El impacto que conlleva el nuevo marco globalizado del mundo actual y sus omnipresentes, imprescindibles y poderosas herramientas TIC, está induciendo una profunda revolución en todos los ámbitos sociales que afecta también, y muy especialmente, al mundo educativo. Estamos ante una nueva cultura que supone nuevas formas de ver y entender el mundo que nos rodea, que ofrece nuevos sistemas de comunicación interpersonal de alcance universal e informa de “todo”, que proporciona medios para viajar con rapidez a cualquier lugar e instrumentos tecnificados para realizar nuestros trabajos, y que presenta nuevos valores y normas de comportamiento. Obviamente todo ello tiene una fuerte repercusión en el ámbito educativo:
Ante la efervescente y cambiante sociedad actual, las necesidades de formación de los ciudadanos se prolongan más allá de los primeros estudios profesionalizados y se extienden a lo largo de toda su vida. La formación continua resulta cada vez más imprescindible, tanto por las exigencias derivadas de los cambios en los entornos laborales como también para hacer frente a los cambios que se producen en los propios entornos domésticos y de ocio.
Crece la importancia de la educación informal a través de los medios de comunicación social y muy especialmente Internet. Aunque los conocimientos adquiridos ocasionalmente a través de estos medios muchas veces resultan desestructurados y poco precisos, la cantidad de tiempo que las personas les dedican y las infinitas posibilidades de acceso a atractivas informaciones multimedia que proporcionan (periódicos y revistas, películas, programas TV, informativos de actualidad, reportajes, todo tipo de páginas web, juegos…) hacen de ellos una de las principales fuentes de información y formación de los ciudadanos.


Todo se revisa, todo cambia: los objetivos y los programas de las instituciones formativas (que entre otras cosas incluye la alfabetización digital), las infraestructuras físicas y tecnológicas, la organización y gestión de los centros, los materiales formativos y las metodologías que se utilizan… Se va perfilando un nuevo modelo de escuela y de instituciones formativas en general. Aparecen nuevos entornos formativos en el ciberespacio, que liberan a los estudiantes y profesores de las exigencias de coincidencia en el tiempo y en el espacio, y facilitan así el acceso a la formación en cualquier circunstancia a lo largo de toda la vida. Los nuevos sistemas de formación on-line (aprovechando los recursos informáticos y el ciberespacio) mejoran con mucho las prestaciones de la enseñanza a distancia tradicional, que solamente disponía del correo, el teléfono y la radiotelevisión como canales de comunicación y difusión de los recursos didácticos audiovisuales y en papel. Y por supuesto todo ello exige nuevas competencias profesionales para los formadores.

Tendencias de las tecnologías en el mundo actual


Un informe de la consultora Gartner destaca las principales tendencias tecnológicas estratégicas que tendrán mayor impacto y afectarán en la mayoría de la empresa en 2018. Algunas de estas, con un gran potencial disruptivo, ya están empezando a salir a flote en mayor o menor medida, pero las previsiones apuntan a que en los próximos meses se acelerará su interés. Se espera que crezcan rápidamente y se conviertan en el punto de inflexión que consolide su adopción de aquí a cinco años. «Los responsables de tecnología deben tener en cuenta estas tendencias en sus estrategias de innovación o corren el riesgo de perder terreno sobre aquellos que sí lo hacen», apunta en un comunicado David Cearley, vicepresidente de Gartner.
Inteligencia artificial para tomar decisiones
Que la inteligencia artificial juega un papel importante en la industria ya lo sabíamos. Que los modelos de «aprendizaje automático» o «machine learning» han evolucionado rápidamente, también. Como también sabemos que aún le queda mucho camino por recorrer. De ahí que las empresas deberán basar parte de su negocio en esta tecnología. Deberán explotarla para lograr obtener resultados empresariales óptimos.
La creación de sistemas que aprendan, se adapten y potencialmente actúen de manera autónoma será un gran campo de batalla para los fabricantes de tecnología al menos en 2020. La capacidad de usarla para mejorar la toma de decisiones, reinventar modelos de negocio y ecosistemas, será el pan de cada día hasta 2025, cuando se consolide. «Las técnicas de Inteligencia Artificial están evolucionando rápidamente y las organizaciones tendrán que invertir significativamente en mejorar sus habilidades, sus procesos industriales y lograr herramientas de cara a explotar con éxito esta tecnología», estima Cearley.


Aplicaciones y análisis inteligentes
En los próximos años, destaca el estudio, prácticamente todas las aplicaciones, aplicaciones y servicios incorporarán algún nivel de Inteligencia Artificial. Algunas de estas herramientas empresariales serán, por ejemplo, aplicaciones inteligentes que no podrían existir un sistema de aprendizaje automático. Este tipo de servicios crearán una nueva capa intermedia entre personas y sistemas gracias a su potencial de transformar la naturaleza del trabajo tradicional.
«Explorar aplicaciones inteligentes como una forma de aumentar la actividad humana y no simplemente como un camino para reemplazar a los empleados», destaca el analista. En su opinión, el poder de una analítica inteligente será, además, un área de gran crecimiento y que permitirá automatizar algunos procesos como la recopilación de datos o el intercambio de ideas. El reto será, por tanto, utilizar la Inteligencia Artificial para agregar «valor empresarial».
«Internet de las Cosas» como vehículo del cambio
La era de la hiperconectividad no ha hecho más que empezar. Con el impulso que tomarán las redes 5G, que se encuentran ahora en una fase de desarrollo, se alcanzará esa llamada era del «Internet de las Cosas». El planteamiento es simple; conectar objetos electrónicos para que «hablen» entre sí. Los expertos vaticinan un gran despliegue de modelos empresariales basados en estos objetos inteligentes. Gracias a ellos se podrá, entre otras cosas, interactuar de manera más natural con el entorno, cambiará la relación entre ser humano-máquina y aparecerán negocios basados en otras tecnologías como el uso de drones o el coche autónomo.
Todo ello se traducirá, a juicio de los analistas, en una eficiencia energética y un negocio más sostenible. Servicios de transporte y desplazamientos serán los principales beneficiados. «En la actualidad, el uso de vehículos autónomos en entornos controlados es un área de rápido crecimiento. Es probable que veamos ejemplos de coches autopilotados en algunos tramos de carreteras en 2022, pero su uso general todavía requerirá a una persona en el asiento del conductor en caso de que la tecnología falle de manera inesperada», sostiene Cearley.


La aparición de un gemelo digital
Esta idea se refiere a la representación digital de una entidad o sistema del mundo real. consiste en un modelo virtual idéntico al producto o espacio que deseamos. De esta forma, estos «gemelos digitales», en el contexto de los proyectos inteligentes, serán muy necesarios en los próximos tres años. Bien definidos, tendrán potencial para lograr una mejor y más eficiente toma de decisiones dentro de la empresa. Es crear productos desde el mundo virtual.
«Con el tiempo, las representaciones digitales de nuestro mundo estarán conectadas con una figura existente en el mundo real que ofrecerán capacidades basadas en IA para permitir la simulación y el análisis de los comportamientos humanos», añade. Empresas de comercio electrónico, servicios de salud o departamentos de estrategia digital podrán beneficiarse de este cambio a largo plazo hacia el mundo gemelo digital integrado.
Una «nube» transversal
Lo llaman «edge computing» y describe un modelo basado en el procesamiento de información y recopilación de contenido para acercarse en mayor medida con las fuentes de esta información. Una mayor conectividad y la reducción de la latencia favorecerá así a la aparición de modelos distribuidos. Las empresas deberán comenzar a utilizar patrones de diseño en el extremo de sus infraestructuras informáticas. Gracias a eso, se podrán explotar un modelo productivo no centralizado. «La tecnología basada en la nube puede ser utilizada para crear un modelo productivo orientado a la prestación de servicios», manifiesta.
Servicios conversacionales
Las plataformas de conversación impulsarán el siguiente gran cambio de paradigma en cómo los seres humanos interactúan con el mundo digital. La plataforma toma una pregunta o un comando del usuario y luego responde ejecutando alguna función, presentando algún contenido o pidiendo información adicional. En los próximos años, las interfaces de conversación se convertirán en un objetivo primordial de diseño para la interacción del usuario y se entregarán en hardware dedicado, características principales del sistema operativo, plataformas y aplicaciones.
«Las plataformas de conversación han alcanzado un punto de inflexión en cuanto a la comprensión del lenguaje y la intención básica del usuario, pero todavía queda trabajo», sugiere Cearley. «El desafío que enfrentan las plataformas de conversación es que los usuarios deben comunicarse de una manera muy estructurada y esto es a menudo una experiencia frustrante».
Una mayor experiencia inmersiva
El mercado de la realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR) es, actualmente, un adolescente. Y, para colmo, está muy fragmentado, lo que provoca que en muchas aplicaciones los servicios novedosos ofrecezcan poco valor de negocio real fuera del entretenimiento, como videojuegos y videos esféricos de 360. Para impulsar un verdadero beneficio comercial, las empresas deberán examinar escenarios específicos de la vida real en los que se pueden aplicar y hacer que los empleados sean más productivos. Entre otras cosas, podrán mejorar los procesos de diseño y visualización.
«Blockchain» integrado en el negocio

La tecnología denominada «blockchain» o «cadena de bloques», utilizada para la creación de monedas virtuales como el Bitcoin, tiene más aplicaciones. Está evolucionando desde ser una infraestructura para criptomonedas a una plataforma para la transformación digital. Los expertos creen que puede ofrecer una salida radical de los actuales mecanismos centralizados de transacción y mantenimiento de registros, y con ello servir como base de negocios digitales.

Tecnología como proceso y no como producto

El avance tecnológico ha permitido cambios cuantitativos como cualitativos importantes en la sociedad del conocimiento. La tecnología, de acuerdo con su nueva conceptualización, se debe considerar como un campo de producción y elaboración de diseños, es decir, planes de acción previstos para la realización de artefactos, objetos y sistemas, para cuya elaboración el tecnólogo se apoya en el conocimiento científico. Fallas, Pineda y Segura (2005), definen la tecnología “como el diseño de estrategias planificadas de acción para la resolución de problemas específicos, teniendo siempre en cuenta el apoyo en el conocimiento científico o más concretamente, un cuerpo teórico de conocimientos que determinarán su concreción y concepción”.


Las tecnologías no surgen en el vacío, ni del vacío, sino que necesitan un espacio cultural, económico y sociopolítico para su nacimiento y desarrollo.  Manuel Castells al respecto señala “así la nueva sociedad que surge de ese proceso de cambio es tanto capitalista como informacional, aunque presenta una variación considerable en diferentes países, según su historia, cultura, instituciones…” Cada producto tecnológico surge en un contexto específico y para la resolución de un problema concreto.
Se afirma que la historia de las civilizaciones es en cierta medida la historia de sus tecnologías (Quintanilla, 1989) y desde esta perspectiva, las tecnologías transforman al mundo, tanto a las personas que viven en él como a sus instituciones. Desde estos puntos de vista la relación tecnología-sociedad se puede considerar un proceso dialéctico, es decir donde se establecen interacciones recíprocas donde se afectan mutuamente a partir de las necesidades sociales a resolver, pero que al mismo tiempo propicia el desarrollo de ambos fenómenos. Al respecto Cabero (2001 citado por Fallas Et. Al. 2005) señala “desde esta corriente se ofrece la idea que toda innovación tecnológica nace en un contexto social específico, el cual va a estar condicionado por el mismo…”


Al hablar de tecnología no se trata de dar énfasis en los productos, entendidos éstos como los medios o dispositivos tecnológicos por los cuales podemos tener acceso a la información, transmisión de la mima. Al hablar de proceso, se hace referencia a la planificación detallada de los procedimientos necesarios para resolver un determinado problema; es por esto que un plan de acción exige la identificación y especificación de los objetivos y metas que se quieren alcanzar, así como los recursos y medios disponibles para ello.

La tecnología en la historia

La Prehistoria.
Es el periodo de tiempo transcurrido desde la aparición del primer ser humano hasta la invención de la escritura, hace más de 5 000 años.
Los primeros hombres prehistóricos eran nómadas que se dedicaban a la caza y a la recolección de frutos. Sus avances tecnológicos estaban orientados a su supervivencia.
La prehistoria se divide en tres etapas; Paleolítico, Mesolítico y Neolítico.
La primera revolución tecnológica se produjo hace unos 10.000 años, en el Neolítico, cuando los seres humanos pasaron de ser nómadas a sedentarios desarrollando las primeras técnicas agrícolas.
La Edad Antigua (3 000 a.C.  - siglo V d.C.).
En Mesopotamia, los sumerios inventaron la escritura cuneiforme (aproximadamente en el año 3 000 a.C.) y en Egipto, Imhotep introduce la piedra natural en las construcciones.
En esta época aparecen las ciudades-estados en Grecia y los imperios territoriales (Roma).
Las aportaciones griegas fueron más científicas y filosóficas, mientras que los romanos se dedicaron más a la ingeniería tanto civil como militar.
Al final de este periodo, el desarrollo tecnológico decae, los historiadores lo atribuyen al esclavismo. Los esclavos son mano de obra barata por lo que no es necesario producir innovaciones que faciliten las tareas manuales y repetitivas.



La Edad Media (siglo V d.C.-1492).
El Imperio Romano de Occidente cae definitivamente en el siglo V a causa de las invasiones bárbaras. Se pierde así gran parte del legado intelectual de la Antigüedad.
En Oriente, los árabes son los herederos de la cultura clásica, que se encargarán de reintroducir en Europa. Paralelamente, desde el 2 000 a.C., hasta el siglo XV en China construyeron una sociedad floreciente que produjo un sin fin de éxitos tecnológicos.
De esta época destacan los alquimistas San Alberto Magno, Ramón Llul, Roger Bacon y Yabir ibn Hayyan (Geber), los médicos Avicena y Averroes y el matemático Al-Karayi.
En Europa a partir del siglo XI, se produce un resurgimiento intelectual al crearse las universidades y las escuelas catedralicias.
En esta época aparecen muchos inventos. Tres innovaciones tecnológicas destacan sobre las demás: el papel, la imprenta y la pólvora.
La Edad Moderna (1492 - 1789).
Es el periodo comprendido entre el Descubrimiento de América y la Revolución Francesa.
En este periodo destacan los grandes descubrimientos geográficos como el descubrimiento de América, el Renacimiento, la Reforma Protestante y la Contrarreforma.
Con el crecimiento de las ciudades se produjo un cambio en el sistema económico: la economía feudal dio paso a los primeros indicios del sistema capitalista.
Toda esta actividad condujo a la necesidad de buscar nuevas tierras donde conseguir las materias primas, necesarias para fabricar los productos. Además, significó la apertura de nuevos mercados donde venderlos.
En esta época aparecen muchos inventos. Tres innovaciones tecnológicas destacan sobre las demás: la brújula, la cartografía y las armas de fuego.


La Revolución Industrial (1760 - 1840).
La primera revolución industrial nace en Inglaterra a finales del siglo XVIII con el invento de la máquina de vapor. Por primera vez, la Humanidad podía realizar tareas agrícolas o industriales prescindiendo del esfuerzo de las personas o animales.
Este invento propició la agricultura a gran escala y el desarrollo de las industrias.
Al mejorar los medios de producción se produjo una migración masiva del campo a las ciudades, donde estaban las fábricas, cambiando la sociedad pues aparece la clase obrera. Los primeros trabajadores estaban obligados a cumplir largas jornadas de trabajo con apenas descansos y vacaciones. Esto da lugar a la aparición de los movimientos obreros que empiezan a luchar por los derechos de los trabajadores.
En esta época aparecen muchos inventos e   innovaciones tecnológicas como el teléfono, la bombilla, la siderurgia, el pararrayos, el telégrafo, la máquina de coser y los vehículos a motor.
El siglo XX y XXI hasta hoy.
En el siglo XX se produce un desarrollo tecnológico extraordinario. Aparecen los primeros aviones, la electricidad llega a las ciudades y a las fábricas, nace la electrónica que propicia el surgimiento de los primeros ordenadores personales hacia 1980,  nace y se desarrolla la tecnología nuclear, la medicina experimenta grandes avances que  prolongan la calidad de vida y la edad del ser humano,   nace y se desarrolla la tecnología espacial que coloca satélites artificiales en órbita (1957), el Hombre llega a la Luna (1969) y se lanzan sondas interplanetarias, se desarrollan las grandes redes de comunicación telefónicas fijas y móviles, aparece Internet (1967) y el correo electrónico (1971) y las www.
En esta época aparecen muchos inventos e   innovaciones tecnológicas como, por ejemplo, la radio, la televisión, el teléfono móvil, las centrales nucleares, los robots, los CDs y DVDs, el cine, los microprocesadores, los ordenadores personales, los electro-domésticos

División de la Historia según Toffer


Toffer percibe tres grandes cambios en la vida del ser humano desde su aparición en la tierra. Alvin Toffler considera que la Era de la Primera Ola comenzó desde el año 8000 a.c. y hasta los años 1650-1750 de nuestra era; tiempo durante el cual la población pudo calificarse en "primitiva" y "civilizada". Las primeras se caracterizaban por vivir en pequeños grupos y tribus y vivían principalmente de la caza y pesca. La población "civilizada" se caracteriza por trabajar principalmente por el cultivo de los suelos (la agricultura) como un elemento que desplazó las actividades de caza y pesca y que modificó las estructuras. Todas las sociedades explotaban fuentes "renovables" de energía que la naturaleza les proveía: vientos, rios, mares. Consecuencia de ello:
·         Surgen nuevas estructuras como el comercio y las primeras aldeas.
·         El hombre comienza a abandonar su condición nómade para tomar un estilo de vida sedentario.
·     El hombre ya no acepta el medio que lo rodea, y comienza a transformarlo. Se desarrolla la agricultura, la ganadería, los primitivos tejidos.
·         Nace el concepto de trabajo
·         Comienza el crecimiento demográfico
Segunda Ola
Hacia. 1650 la Revolución Científico Técnica, conocida como Revolución industrial. Esta revolución no sólo cambia la forma de producir bienes, sino la organización del mundo. El desarrollo de nuevas tecnologías hizo que se crearan gigantescas máquinas electromecánicas, que movían piezas, correas, cojinetes, resortes, entre constantes chirridos y martilleos. Entre los factores más relevantes que dieron origen a esta era están la máquina a vapor y la imprenta, ambos reemplazaron el trabajo manual.



Consecuencia de ello:
·         Surgen enormes centros urbanos con un área metropolitana.
·         Aparece la máquina. Ésta reemplaza el esfuerzo humano.
·         Nace el concepto de producción en cadena o producción en serie.
·         Se intensifican los medios de comunicación físicos, gracias al ferrocarril, el automóvil, el barco a vapor.
·         Nace la explotación de recursos naturales como fuente de energía o materia prima.
·         Nace el concepto de productor y de consumidor, junto con la introducción de grandes comercios y almacenes.
·         Se intensifica el crecimiento demográfico y con ello cambian las formas de distribución de los bienes, de individual a una distribución en masa.
Tercera Ola
Los cambios que el mundo está viviendo en los últimos 40 años, que han sido catalogados en muchos casos de "desmoralizadores", en realidad sólo rompen paradigmas que la segunda ola nos impuso. Y anuncian que la tercera ola ya llegó y estamos cada vez más sumergidos en ella.
Caracterizan a la tercera ola la desarticulación de estructuras de la segunda ola, a saber:
·         Descentralización
·         Desmasificación
·         Personalización